El concepto de la Gracia en el Pensamiento Cristiano - Parte 1

Por Blake T. Ostler
Traducción Libre: DPCS

EL CONCEPTO DE GRACIA y su relación con la salvación individual es probablemente el tema más debatido en la historia del pensamiento cristiano. La lista de los combatientes es prácticamente un Quién contra Quién en el pensamiento cristiano: San Agustín contra Pelagio, Báñez contra Molina, Lutero contra Erasmo, Calvino contra Pighius, y Whitefield contra Whitely. Estos debates se han centrado siempre en la misma cuestión: Si la gracia salvadora de Dios es compatible con la libertad humana. Los debates de la gracia en el pensamiento mormón son llevadas muy a menudo a cabo, casi en completa ignorancia de la evolución del pensamiento cristiano sobre este tema.

Intérpretes del mormonismo, bien sean mormones o no-mormones con frecuencia asumen que, al menos en la medida al que se refiere al cristianismo moderno, el mormonismo es sólo para enfatizar en el libre albedrío y las obras a través de la salvación por la gracia. Por ejemplo, el reverendo William Taylor describió la posición mormona como una negación de que la gracia tenga algún rol en la salvación: "Los mormones niegan la gracia, excepto como una manera de decir que el sacrificio expiatorio de Jesús ganó la resurrección y la inmortalidad para todos los hombres, independientemente de su mérito." Los Católicos en cambio, él dice: "enfatizan que esta«nueva creación» es algo que nunca podemos ganar, es el don de Dios dado por amor en la gracia" (Taylor 1980, 44). Casi no se puede culpar al buen reverendo de adoptar este punto de vista de la creencia mormona, dado que él cita Doctrina Mormona de Bruce R. McConkie, el cual dice que los mormones creen que las personas tienen que lograr la salvación por las buenas obras y que la gracia de Dios consiste en la resurrección universal. Tal planteamiento malinterpreta tanto el pensamiento mormón y la del cristiano tradicional.

¿Ha sido usted salvo?


Élder Dallin H. Oaks
del Quórum de los Doce Apóstoles

“En el uso que hacen los Santos de los Últimos Días de las palabras “salvo” y “salvación”, existen, por lo menos, seis significados diferentes”.

¿Qué responde cuando alguien le pregunta: “Ha sido usted salvo”? Esta pregunta, tan común entre algunos cristianos, puede llegar a ser desconcertante para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ya que no encaja dentro de nuestra manera de expresarnos. Solemos referirnos a ser “salvos” o a la “salvación” como un hecho futuro más que como algo que ya se ha verificado.

Los buenos cristianos a menudo atribuyen diferentes significados a términos claves del Evangelio, tales como salvo o salvación. si respondemos de acuerdo con lo que el interlocutor probablemente quiere decir al preguntarnos si hemos sido “salvos”, la respuesta debe ser “sí”. Si contestamos de acuerdo con los varios significados que damos a las palabras salvo o salvación, la respuesta seguirá siendo “sí” o “sí, pero con ciertas condiciones”.


Salvos por la Gracia [Charis]

Por Stephen O. Smoot

Traducción Libre: DPCS

Como todos saben el Libro de Mormón enseña "Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de persuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y a reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos" (2 Nefi 25:23). Esta enseñanza ha llevado a una serie de exploraciones en la soteriología mormona (la teología de la salvación) y ha dejado molestos a no pocos críticos evangélicos de la doctrina mormona en lo que perciben ser una "obra basada" en la teología de la salvación.

Yo mismo, confieso que he prestado poca atención a los debates en torno a las enseñanzas mormonas sobre la gracia, más allá de algunas de las obras popularizada de Stephen Robinson y Brad Wilcox y un dicho de CS Lewis. 1 Por supuesto, el presidente Dieter F. Uchtdorf dio un discurso emotivo en la Conferencia General sobre el tema de la gracia no hace mucho tiempo, el cual he apreciado 2 , pero más allá de este puñado de material y un artículo del 2010 por John Gee3, mi interés en la gracia ha sido limitado... No obstante, después de leer la obra de Schmidt, estoy lo suficientemente impresionado con su tratamiento que siento la impresión de proporcionar algunas notas en su contribución al debate.

La tesis central subyace en la página 200 del libro de Schmidt, es que la "gracia" o "favor" (griego: χάρις, charis), nos lleva a la comprensión de una relación recíproca o convenio entre dos partes. Estas partes que entran en una relación de gracia [charis] son esencialmente un benefactor que otorga un regalo o donación de algún tipo y un beneficiario que retribuye el regalo con su propia contribución de servicio y dedicación al benefactor, sin importar qué tan pequeño o incompleta sea. Al examinar la evidencia del "clásico, helenístico, los primeros cristianos, y los textos antiguos tardíos", Schmidt explica que descubrió de que charis, "cuando se utiliza en el sentido de dar un favor o en cualquier contexto de una relación entre personas o grupos de personas ... siempre tiene una connotación de que la persona o grupo que da el favor, espera algo a cambio: favores, servicio, gratitud, honor, obediencia, y más " (p. 15). Como tal, los "antiguos regalos charis eran sinónimo de reciprocidad en la forma de hacer convenios" (p. 15)... Schmidt llega a la conclusión de que Pablo y los otros autores del Nuevo Testamento no se desvían mucho del sentido griego clásico, y en su lugar echa la culpa de la desviación a los pies de Agustín y Martín Lutero, cuyas formulaciones de gran influencia sobre la gracia han perdurado en la soteriología cristiana ortodoxa durante siglos, "desvi[ando] significativamente la atención del antiguo sentido recíproco de charis" (p. 17). Por cierto, como la bibliografía y las notas de Schmidt dejan muy claro, esto ha llegado a ser ampliamente reconocido actualmente entre académicos mormones y no mormones.

El Desarrollo del Concepto Mormón de la Gracia

Por Blake T. Ostler
Traducción Libre: DPCS

LOS SANTOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS pueden sorprenderse al descubrir que José Smith no rechazó la importancia de la gracia. De hecho, él desarrolló una visión profunda y novedosa para resolver muchos de los problemas presentados por la dicotomía gracia y libertad en el pensamiento cristiano clásico. Por otra parte, el concepto de la gracia de José fue consistente a través de toda su vida, a pesar de que sufrió un importante cambio de categorías desde pensamientos Paulinos a Joánicos. La noción la gracia presentada en el Libro de  Mormón es esencialmente la misma que José Smith enseñó en la era de Nauvoo. Sin embargo algunas tempranas suposiciones subyacentes al esquema de la gracia del Libro de Mormón fueron abandonados en Nauvoo: sobre todo, las ideas del "pecado original" y la "gracia regeneradora." A pesar de la continuidad en el concepto subyacente, la noción mormona de la gracia se desarrolló desde ser una teología basada en estados estáticos hasta ver a la gracia como un proceso continuo de crecimiento durante toda la vida y la eternidad.

Para esta ensayo, voy a adoptar las siguientes definiciones. (Estas definiciones incorporan conceptos sobre el  funcionamiento de la gracia desarrollados en gran medida desde Agustín.):

Pecado original real: Según Agustín, Lutero y Calvino, es el estado de los seres humanos antes de la regeneración de la voluntad, en la que todos son moralmente impotentes e incapaces de elegir libremente hacer  un acto meritorio.

Gracia Común: La noción arminiana que Dios otorga la gracia salvadora a todas las personas en el mismo grado y de forma idéntica. Esta gracia es suficiente para la salvación si es aceptado libremente.

Gracia Concurrente: El punto de vista de Luis de Molina que la gracia salvadora sólo es suficiente si se combina con la libre voluntad humana para convertirse en la gracia eficaz.

Gracia Eficaz u operativa: la gracia que logra la salvación.

Gracia Irresistible: Gracia que no puede ser rechazado por una mala voluntad.

Culpa Original o Transgresión Original: La culpabilidad moral, compartida por todos los seres humanos, por los actos de Adán.

Gracia preventiva o preveniente: Antes de cualquier acto del albedrío humano, la gracia que mueve la voluntad humana a tener fe o para aceptar la gracia eficaz.

Gracia Perseverante o Perseverando en Gracia: Gracia otorgada a aquellos que han aceptado la gracia suficiente a fin de que puedan resistir el pecado y perseverar "en la gracia."

Gracia Suficiente: Gracia que es suficiente para la salvación en el caso de que sea aceptada realmente.

Pecado original hipotético : Un estado que existiría sino fuera por la expiación y que se convierte en real en los sucesos del hombre para quien elige libremente el mal.

Enciclopedia del Mormonismo: Gracia

Autor: Hafen, Bruce C.
Traducción Libre: DPCS

Uno de los temas más controvertidos en la teología cristiana es si la salvación es un don gratuito de la gracia inmerecida o se gana a través de las buenas obras. La declaración de Pablo de que "el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley." (Rom 3:28) se cita con frecuencia para apoyar el primer punto de vista, mientras que la declaración de Santiago de que "la fe sin obras es muerta" (Santiago 2:20) es citado a menudo en favor de este último punto de vista. La doctrina de los Santos de los Últimos Días (SUD) de que la salvación requiere tanto de la gracia y de las obras es ademas una demostración de reconciliación racional de estas posiciones contradictorias.

CS Lewis escribió que esta diferencia "es como preguntarse cual de las cuchillas en un par de tijeras es más necesaria" (p. 129). Y de una u otra forma, casi todas las denominaciones cristianas en última instancia, aceptan la necesidad de tanto la gracia como las obras, pero las diferencias de su significado y el énfasis entre las diversas tradiciones doctrinales siguen siendo sustanciales.

"Sino Cristo te Anime" - Moroni 9:25

Por: Brad Wilcox

Brad Wilcox es maestro de educación en la Universidad Brigham Young y es miembro de la Mesa Directiva General de la Escuela Dominical. Fue el Presidente de la Misión Chile Santiago Este del 2003 al 2006.

Para muchas personas, el mensaje de la Pascua de Resurrección cae en oídos sordos. El élder Gerald N. Lund dijo: “Qué triste es que Dios amó tanto al mundo que dio a Su Hijo Unigénito, pero el mundo es tan ciego y apático que no les importa . Se alejan del don como si no tuviera consecuencia alguna.”[1]  Esa apatía y rebelión abierta, me destroza el corazón.  Sin embargo, para mi, como para muchos fieles discípulos en la Iglesia, es igual de preocupante que el mensaje de la Pascua no caiga en oídos sordos pero sí cae en oídos desanimados. Muchos miembros se sienten derrotados, como si nunca hicieran lo suficiente y siempre les faltara algo.  El mensaje de la Pascua es que Cristo no vino para degradarnos sino para elevarnos.

Al fin del Libro de Mormón, Moroni incluyó una carta final de su padre Mormón en la que le pide que a pesar de todas las pruebas y desafíos que lo rodeaban, Moroni pudiera ser animado: “que las cosas que he escrito no te aflijan, para apesadumbrarte hasta la muerte; sino Cristo te anime, y sus padecimientos y muerte, y la manifestación de su cuerpo a nuestros padres, y su misericordia y longanimidad, y la esperanza de su gloria y de la vida eterna, reposen en tu mente para siempre. Y la gracia de Dios el Padre . . . y de nuestro Señor Jesucristo. . .  quede contigo para siempre” (Moroni 9: 25-26).

El mensaje de Mormón es para todos nosotros cuando nos hallemos rodeados por las pruebas, cuando nos sintamos abrumados y abatidos, cuando parezca que se espera mucho de nosotros y parezca que el cielo está muy lejos y es inalcanzable. En tales ocasiones, también deben resonar en nuestros oídos las palabras de Mormón a su hijo: “Sino Cristo te anime.”

¿Qué Hay en el Otro Lado? Una Conversación con Brent L. Top acerca del Mundo de los Espíritus

Entrevista efectuada por Devan Jensen                  
Brent L. Top es el presidente del Departamento de Doctrina e Historia de la Iglesia en BYU.
Devan Jensen es el editor ejecutivo en el Centro de Estudios de Religión.

            Jensen: En el año 2012 usted publicó What’s on the Other Side? What Gospel Teaches Us About the Spirit World. [¿Qué Hay en el Otro Lado? Lo que el Evangelio nos Enseña Acerca del Mundo de los Espíritus] ¿Por qué escribió este libro, y cómo se relaciona con alguna de sus publicaciones anteriores sobre ese tema, tal como Glimpses Beyond Death’s Door [Destellos de Más Allá del Umbral de la Muerte]? [Nota del Traductor: Las obras citadas en este artículo no están disponibles en español]

            Top: He estado investigando y escribiendo sobre el tema de la muerte y el mundo de los espíritus por más de veinte años. En 1993, publiqué (con Wendy mi esposa, como co-autora) Beyond Death’s Door. Recientemente, la editorial Covenant publicó una nueva edición del libro bajo el título Glimpses Beyond Death’s Door. Debido a esa investigación y a otras publicaciones anteriores, se me pidió que diera conferencias y que impartiera clases sobre ese tema durante la Semana de Educación en BYU y en otras sedes. Además en 1997 fui invitado a enseñar, haciendo equipo con el Dr. David Busath (médico y profesor de biología y fisiología), a la clase de honores, un coloquio de un semestre de duración titulado: “La Vida Después de la Vida—Un Examen Multi-disciplinario del Fenómeno de la Experiencia Cercana a la Muerte.” Esa fue una gran experiencia debido a que tuvimos eruditos y personas, miembros y no miembros de la Iglesia que han tenido esas experiencias, que les ofrecieron a los estudiantes perspectivas especiales sobre el tema.

            Hace unos años, la editorial Deseret Book me pidió que preparara una serie de disertaciones acerca de lo que los Santos de los Últimos Días enseñan sobre del mundo de los espíritus. Se publicaron en un juego de dos discos compactos titulados What’s on the Other Side? [¿Qué Hay en el Otro Lado?]. No mucho tiempo después el departamento de Educación Continua de BYU me pidió que hiciera una presentación en la Semana de Educación para ser transmitida en BYUTV con el título “What Is This Thing That Men Call Death?” [¿Qué Es Esta Cosa Que Los Hombres Llaman Muerte?]. Esa transmisión y los discos compactos se hicieron muy populares, y tanto Deseret Book como BYUTV recibieron muchas solicitudes de las citas y fuentes que usé en esas charlas. Recibí muchas peticiones de personas que querían las pláticas y las referencias porque deseaban compartirlas con alguien que había perdido a un ser querido. Así que, esa es la forma en que surgió el libro ¿Qué Hay en el Otro Lado? Deseret Book me pidió que pusiera esas pláticas en forma de libro para que la gente pudiera tener las fuentes. Organicé el contenido en paquetes relativamente cortos e incluí algo de material nuevo. Trata, principalmente, de las enseñanzas de los apóstoles y profetas SUD, entrelazadas con algunas fuentes no SUD que son importantes y fascinantes. El propósito del libro tiene dos aspectos: (1) informar, en un formato de fácil lectura, al mostrar algunas de las mejores fuentes SUD y no SUD sobre el tema y (2) inspirar y consolar a quienes lloran la pérdida de un ser querido y fortalecer los testimonios individuales con respecto al plan de salvación.

¿Somos Salvos Por "Fe Sola" o Somos Salvos Por la Fe Obediente?

Por David Pratte (Autor no SUD)
INTRODUCCIÓN:
Si todos creemos en la Biblia debemos afirmar que el poder que perdona los pecados está en la sangre de Jesús. Su muerte en la cruz es el pago por nuestros pecados (Efe. 1:7; Rom. 5:6-9; Heb. 9:14; 1 Ped. 1:18-19; Apoc. 1:5). Esta es la fuente o efecto poder limpiador la cual debe ser aplicada al pecador para que sea perdonado.
La pregunta que buscamos considerar en este estudio, es esta: ¿Cómo y cuándo, en la vida de algún individuo, es aplicado este poder limpiador a él? Considere una persona en pecado, que nunca ha sido limpiada o perdonada. Es culpable... pero si en algún momento es perdonado, limpiado, absuelto o salvo de su culpa, debe haber algún momento en su vida en que ese poder limpiador venga y le perdone personalmente. Y debe haber algo que suceda en su vida como condición (o condiciones) que es esencial para que Dios le conceda el perdón. Buscamos determinar cuales son estas condiciones que debe reunir, y determinar en que punto en su progreso espiritual llega este perdón.
El jabón puede limpiar lo sucio, pero para hacer que obre debe ser aplicado a eso que está sucio. La electricidad puede prender una bombilla, pero la bombilla debe de algún modo ser activada a la fuente de ese poder. Del mismo modo la sangre de Jesús puede limpiarnos de nuestros pecados, pero debemos contactar de algún modo ese poder espiritualmente. ¿Cómo y cuándo sucede esto en nuestras vidas?
Una doctrina denominacional muy común es la salvación por "fe sola". Esta doctrina puede ser declarada como sigue:
Por consiguiente, que somos justificados por fe sola, es una doctrina muy favorable y llena de conveniencia. - (Libro de Disciplina de la Iglesia Metodista Unida, Edición de 1972, Pág. 55.
El bautismo no es esencial para la salvación ...; pero es esencial para la obediencia, en vista de que Cristo lo ha mandado. Es también esencial para una confesión pública de Cristo al mundo, y para la membresía en la iglesia la cual es su cuerpo". - Standard Manual Para las Iglesias Bautistas, por Hiscox, Pág. 21 (por Handbook of Religious Quotations).
...la fe es la única condición para la experiencia del nuevo nacimiento ...El agua del bautismo ha sido vista por verdaderos creyentes como un testimonio exterior de una realidad interior de haber nacido ya de nuevo por el poder de Dios ... El agua del bautismo es entendida que es una ordenanza de la iglesia aplicada únicamente a aquellos que ya han sido salvos. El bautismo por inmersión simboliza lo que ya ha sido llevado a cabo por Dios. Los ritos (el bautismo, la Cena del Señor) y las buenas obras (la obediencia a la voluntad de Dios así encontrada en la Palabra de Dios) son según la realidad de la regeneración y el resultado de la fe, no un medio de gracia salvadora ... La fe sola, sin la añadidura del paso del bautismo, asegura el perdón de los pecados, la promesa de la morada interna del Espíritu Santo y el don de la vida eterna ... el bautismo ... no tiene nada que ver con la limpieza del pecado o con la justificación de una persona. - (Texto de un sermón por un defensor de la "fe sola".)
Es declarado, entonces que el pecado es perdonado "al momento en que el pecador confía en Cristo como Su salvador", y la fe en el corazón es la única condición que uno debe reunir para ser perdonado. (No obstante, los defensores de esta doctrina siempre dicen a la gente que deben confesar a Cristo o decirle que quieren que El los salve, e igualmente orarle para que los perdone). Se nos ha dicho que la obediencia no es requerida, especialmente ni el agua del bautismo. Pero que la obediencia, incluyendo el bautismo, viene después de uno haber sido perdonado. Veamos ¿Qué dice la Biblia acerca de las condiciones para la salvación, y qué diferencias hace?

PELICULA: CONOZCA A LOS MORMONES


Conozca a los Mormones examina diversas vidas de seis miembros devotos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Filmada en distintas locaciones alrededor del mundo, Conozca a los Mormones nos lleva en un viaje en las historias reales del día a día de personas que viven en los EE.UU., Costa Rica, Nepal y más allá. Desde sus pasiones individuales a sus luchas diarias, cada historia pinta un cuadro rico y único, a la vez que desafía los estereotipos que rodean a la fe mormona.

La Teología de la Prosperidad y los Santos de los Últimos Días

Por DPCS

Chris Lehmann, en un ensayo de la revista Harper presenta al mormonismo como un "evangelio de la prosperidad". El objetivo principal del ensayo de Lehmann es que la teología mormona promueve "un ethos de acumulación". Muchos críticos actuales señalan que el Libro de Mormón apoyo esta noción.
¿Qué es la Teología de la Prosperidad? Dentro del cristianismo, la teología de la prosperidad, también conocida como evangelio de la prosperidad o teología de la siembra consideran la prosperidad económica y el éxito en los negocios como dones otorgados por Dios. Que aquellos que no son adinerados no lo son porque no tienen fe, desconocen la voluntad de Dios y por su falta de confianza en él no siembran las semillas de fe.

La Teología de la Prosperidad  no forma parte de la teología SUD. El Presidente de Spencer W. Kimball en el libro de la Fe Precede al Milagro escribió:
"Hace algún tiempo platiqué con una hermana que me decía: "¿Por qué es, hermano Kimball, que aquellos que menos contribuyen a la edificación del reino parecen prosperar más que nadie? Nosotros tenemos un auto Ford, pero nuestros vecinos tienen un Cadillac. Nosotros observamos el Día de Reposo y asistimos a nuestras reuniones; ellos juegan al golf, se van de caza, de pesca y se divierten. Nosotros nos abstenemos de todo lo prohibido, mientras que ellos comen, beben y se divierten sin ninguna restricción. Nosotros pagamos nuestros diezmos y hacemos otras donaciones a la Iglesia; ellos se gastan todos sus copiosos ingresos en darse toda clase de lujos. Nosotros siempre estamos atados a nuestra gran familia de niños pequeños, los que a menudo se enferman; ellos están totalmente libres para hacer vida social —para ir a cenar y a bailar. Nosotros nos vestimos con ropa de algodón y de lana y yo uso el mismo abrigo hasta por tres estaciones, pero ellos usan sedas y atuendos costosos y ella tiene un abrigo de visón. Nuestros escasos ingresos siempre nos mantienen ajustados y nunca parecen ser suficientes para nuestras necesidades, mientras que a ellos les abunda la riqueza con la que pueden permitirse toda clase de lujos. Y con todo eso, ¡todavía el Señor promete bendiciones a los fieles! Me parece que vivir el evangelio no trae ningún verdadero beneficio —que los orgullosos y los que quebrantan sus convenios son los que prosperan". Después de escucharla, le dije: "La pregunta que usted me hace no es nada nueva. Job y Jeremías también se quejaron de lo mismo". 
En seguida le cité la respuesta que por medio de Malaquías nos ha dado el Señor: Vuestras palabras contra mí han sido violentas... Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos? Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon. Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve. (Malaquías 3:13-18.) 
Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación... (Malaquías 4:1-2.) 
Entonces le dije a la desconsolada hermana: "Pero para recibir muchas recompensas no necesita esperar hasta el día del juicio. Tiene muchas bendiciones hoy. Cuenta con una familia de niños adorables y rectos. ¡Qué maravillosa recompensa es ésa a cambio de los supuestos sacrificios!" Nadie escapará de la paga de sus actos. Nadie dejará de recibir las bendiciones que merece. Las parábolas de la red y de los peces, así como la de las ovejas y las cabras nos corroboran que habrá justicia total. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo... Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. (Mateo 25:34, 41.)

Si podemos caminar en esta vida por medio de la fe, si podemos creer en las ricas promesas de Dios, y si somos capaces de obedecer y esperar pacientemente, el Señor cumplirá todas sus ricas promesas: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. (1 Corintios 2:9.)

Igualmente podemos reflexionar sobre las grandes promesas que nos ha hecho para esta vida: Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. (Malaquías 3:10.)... ¿Qué más se puede pedir? La compañía del Señor, luz y conocimiento, salud y vitalidad, guía constante del Señor como un eterno manantial que nunca se agota —bendiciones de que ya disfrutamos. ¿Qué más se puede desear? ... Paz, gozo, satisfacción, felicidad, crecimiento, alegría —todos estos dones vienen por el fiel cumplimiento de los mandamientos de Dios. Aquel que se deleita en todos los lujos mundanos de hoy día, a expensas de su espiritualidad, está viviendo sólo para el momento. Su día vendrá, porque la retribución es segura.

El Señor nos enseñó la impresionante parábola del Hijo Pródigo. Este despilfarrador no vivió más que para gozar de una sola vez el presente. Gastó su vida en desenfrenos e ignoró los mandamientos de Dios. Ya que su herencia era consumible, se la gastó toda. Ya no podría gozarla más, pues no era posible recuperarla. Por muchas lágrimas que virtiera o lamentos o remordimientos que sintiera, no podría recobrarla. A pesar de que su padre lo perdonó y ofreció un banquete en su nombre y lo vistió y besó, nunca podría darle de nuevo a su hijo pródigo lo que ya había sido desperdiciado. Por otro lado, su otro hijo, que había sido fiel, leal, recto y constante, retuvo su herencia y su padre le dio esta promesa: "Todo lo que tengo es tuyo".

Cuando uno se da cuenta de la vastedad, la riqueza y la gloria de ese "todo" que promete el Señor otorgar a sus fieles hijos, no hay que escatimar ningún esfuerzo por obtenerlo, aunque se requiera mucha paciencia, fe, sacrificio, sudor y lágrimas. Las bendiciones de la eternidad que se contemplan en este "todo'' le traen al hombre la inmortalidad y la vida eterna, crecimiento eterno, liderazgo divino, paternidad eterna, perfección y, con todo ello, divinidad.
El élder Dallin H. Oaks señalo:
"Me referiré primero al engaño de las riquezas, pues nos tientan a todos sin importar dónde nos encontremos en nuestra trayectoria espiritual o cuál sea el estado de nuestra conversión. Cuando las actitudes o las prioridades están fijas en la compra, el uso o la posesión de pertenencias, lo llamamos materialismo. Se ha dicho y escrito tanto acerca del materialismo que hay muy poco que agregar. Quienes creen en lo que se conoce como la teología de la prosperidad padecen del engaño de las riquezas. La posesión de riqueza o grandes ingresos no es una señal de favor divino, ni su ausencia es un síntoma de desaprobación celestial. Cuando Jesús le dijo a un seguidor fiel que podía heredar la vida eterna si tan sólo daba a los pobres todo lo que poseía (véase Marcos 10:17–24), no estaba indicando que la posesión de riquezas era algo malo, sino la actitud de Su seguidor hacia éstas. Como bien sabemos, Jesús alabó al buen samaritano quien, para servir a su prójimo, se valió del mismo tipo de monedas que Judas recibió por traicionar al Salvador. No es el dinero la raíz de todos los males, sino el amor al dinero (véase 1 Timoteo 6:10)."(Dallin H. Oaks, La parábola del sembrador, Conferencia General Abril 2015)
Lehmann cita de El Libro de Mormón: "Considerad a vuestros hermanos como a vosotros mismos; y sed afables con todos y liberales con vuestros bienes, para que ellos sean ricos como vosotros.." (Jacob 2:17) y lo convierte en su cabeza para apoyar su teoría. En realidad, el versículo viene de un largo sermón en el Libro de Mormón que condena la búsqueda de riquezas. Los versículos anteriores del mismo capítulo dicen: "... habéis obtenido muchas riquezas; y porque algunos de vosotros habéis adquirido más abundantemente que vuestros hermanos, os envanecéis con el orgullo de vuestros corazones, y andáis con el cuello erguido y la cabeza en alto por causa de vuestras ropas costosas, y perseguís a vuestros hermanos porque suponéis que sois mejores que ellos. Y ahora bien, hermanos míos, ¿suponéis que Dios os justifica en esto? He aquí, os digo que no; antes bien, os condena" (Jacob 2:13-14)

Cuando las escrituras se colocan en su contexto, no soporta la idea de que "las escrituras mormonas subrayan la estrecha alineación de la riqueza y de la virtud." Lehmann señala mucho del llamado ciclo de "prosperidad" del Libro de Mormon, sin embargo, no menciona que el fin del ciclo es el Orgullo y la Destrucción. De hecho, el principal tema general del Libro de Mormón (la prosperidad y el orgullo preceden la caída) contradice toda caracterización de Lehmann sobre la teología mormona.

Entre las revelaciones recibidas por el Profeta de José Smith leemos:

"No busquéis riquezas sino sabiduría...He aquí, rico es el que tiene la vida eterna." (Doctrina y Convenios 6: 7)
"Y de cierto te digo que desecharás las cosas de este mundo y buscarás las de uno mejor." (Doctrina y Convenios 25:10)
"...y es menester que las riquezas de la tierra sean mías para dar; mas cuidaos del orgullo, no sea que lleguéis a ser como los nefitas de la antigüedad." (Doctrina y Convenios 38:39)

José Smith enseñó que “una religión que no requiere el sacrificio de todas las cosas, nunca tiene el poder suficiente con el cual producir la fe necesaria para llevarnos a vida y salvación”. 

Foto nunca antes vistas de “La piedra del vidente” usada por José Smith

Por Richard Bushman

Richard Bushman es un historiador estadounidense y profesor emérito de Historia en la Universidad de Columbia. Él es el autor de la biografía de José Smith Rough Stone Rolling: Una Biografía Cultural del fundador del Mormonismo. También es miembro de la Junta Asesora General del Proyecto los Documentos de José Smith.


Esta fotografía será publicada en la revisa Ensign de octubre. Muestra una piedra que es reconocida como la “piedra  vidente” que fue usada durante la traducción del Libro de Mormón. | LDS.org
En cierto modo no son nada nuevo las fotos de la piedra vidente. Hemos sabido durante mucho tiempo que José encontró una piedra que usó para encontrar objetos perdidos y más tarde le ayudo en la traducción. El Urim y Tumim, el cual ha sido durante mucho tiempo parte de la historia, consistía en piedras de cristal, y hay un pasaje en DyC 130:10 sobre seres celestiales que recibieron una piedra blanca para revelar las cosas de los reinos superiores. (Algo así como si cada misionero recibiera un ipad.) Todo esto está escondido en los rincones de nuestra memoria como parte de la tecnología de la revelación.

¿Por qué entonces la imagen de una piedra marrón estriada nos causa problemas? Creo que es porque cruza una frontera a la que nos habíamos aferrado entre la religión y la superstición. Hemos sabido sobre las planchas de oro, del ángel y del Urim y Tumim por suficiente tiempo como para asimilarlos como religión respetable. Esas son las formas de Dios. En el otro lado de la frontera se encuentran la brujería, los hechizos y las cartas del tarot. Esas son supersticiones absurdas en las que sólo los ignorantes creen. Nosotros no queremos nada de eso.

La piedra vidente, situada allí como si recién acabara de ser desenterrada, cruza la línea al terreno de la superstición. ¿Queremos realmente ser parte de una religión que saca a la luz objetos y símbolos de la magia popular? Al hacerlo nos unimos a formar parte de una batalla que se ha librado durante cuatro siglos o más entre la magia y la religión. En el siglo XVII mucha gente religiosa creía en piedras videntes y en diversos tipos de aparatos mágicos. Eran instrumentos para alcanzar lo divino. En el siglo XVIII, todas esas cosas fueron desacreditadas por la Ilustración, y los Protestantes (más que los católicos) se deshicieron de tales cosas. Ese proceso se inició entre la clase alta de la sociedad y sólo se encaminó hacia abajo de manera gradual. La gente común en la época de José Smith estaba dividida. Muchos de sus vecinos creían en piedras videntes; otros las ridiculizaban. Él las hizo parte de su religión.

Las piedras videntes no me causan ningún problema. De hecho, me gustan. Ellas son parte de la materialidad mormona. Ellas sugieren que existe una tecnología de la revelación, algo parecido a los ipads, que nos ayudan a recibir inteligencia divina. No me suscribo al exceso de formalidad protestante sobre las formas adecuadas por las que Dios actúa y las de mala reputación. Estoy dispuesto a aceptar las formas de Dios, aun si fueran poco convencionales para los estándares de la Ilustración.

También estoy feliz de que la iglesia reveló esta piedra como parte de su política de transparencia. El Departamento Histórico está dispuesto a mostrar todo, al parecer, y dejar que las cosas caigan.

José el Vidente

Por Richard E. Turley Jr. Asistente historiador de la Iglesia y registrador, Robin S. Jensen y Mark Ashurst-McGee, del departamento de historia de la Iglesia

Traducción Libre: DPCS

El registro histórico aclara cómo José Smith cumplió su papel como vidente y tradujo el Libro de Mormón.

El 6 de abril de 1830, el día que José Smith organizó la Iglesia de Cristo (que más tarde sería llamado la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días),1 proclamó las palabras de una revelación a los que estaban reunidos. "He aquí", declaró la voz de Dios, "se llevará entre vosotros una historia; y en ella [José Smith] serás llamado vidente" (Doctrina y Convenios 21:1).

El signo más visible del papel de José Smith como vidente en iglesia recien formada era el Libro de Mormón, el cual en varias ocasiones explicó, fue traducido “por el poder de Dios”.12 Muchos de los más cercanos a José en el año anterior a la organización de la Iglesia habían testificado del proceso por el cual el Libro de Mormón apareció y tenían cierta comprensión del significado de la palabra vidente.

El significado de Vidente

¿Qué significaba vidente para el joven profeta y sus contemporáneos? José fue criado en una familia que leía la Biblia, la cual menciona videntes en varias ocasiones. En 1 Samuel, por ejemplo, el escritor explica: “Antiguamente en Israel cualquiera que iba a consultar a Dios, decía así: Venid y vamos hasta el vidente: porque el que ahora se llama profeta, antiguamente era llamado vidente” (1 Samuel 9:9).

La Biblia también menciona a personas que reciben manifestaciones espirituales por medio de objetos físicos tales como varillas3, una serpiente de bronce en un poste (el cual se convirtió en el símbolo común de la profesión médica)4 [ver Nota del Traductor], un efod (una parte de la ropa sacerdotal que incluyó dos piedras preciosas)5, y el Urim y Tumim.6. 

“Visiones” y “Videntes” eran parte de la cultura y la familia americana en la que José Smith creció. Inmerso en el lenguaje de la Biblia y una mezcla de culturas angloeuropeas traídas por los inmigrantes a Norte América, algunas personas al comienzo del siglo XIX creían que era posible que individuos dotados pudieran “ver” o recibir manifestaciones espirituales, a través de objetos materiales tales como piedras de vidente.7

El entonces joven José Smith aceptó esas formas folklóricas comunes de sus días, incluyendo la idea de usar piedras de vidente para localizar objetos perdidos o escondidos. Ya que la narrativa bíblica muestra a Dios usando objetos físicos para enfocar la fe del pueblo o para comunicarse espiritualmente en los tiempos antiguos, José y otros asumieron lo mismo para sus días. Los padres de José, José Smith padre y Lucy Mack Smith, afirmaron la inmersión de la familia en esta cultura y de su uso de objetos físicos en esta manera, y los habitantes de Palmyra y Manchester, Nueva York, donde los Smith vivían, le pidieron a José que les encontrara objetos perdidos antes de que se mudara a Pensilvania a fines de 1827.8

Para aquellos que no tienen una comprensión de cómo vivían su religión las personas del siglo XIX en la región de José, las piedras de vidente pueden ser desconocidas, y los eruditos han debatido por largo tiempo este período de su vida. En parte como resultado de la Ilustración o la Edad de la Razón, un período que enfatizaba las ciencias y el mundo observable por encima de los asuntos espirituales, muchos en la época de José sintieron que el uso de objetos físicos tales como piedras y varillas era una superstición o inadecuado para fines religiosos.

En años posteriores, a medida que José contaba su historia notable, él enfatizó sus visiones y otras experiencias espirituales. 9Algunos de sus antiguos colaboradores se enfocaron en el uso temprano de las de piedras de vidente en un esfuerzo por destruir su reputación en un mundo que rechazaba más y más tales prácticas. En sus esfuerzos de proselitismo, José y otros miembros antiguos prefirieron no enfocarse en la influencia de la cultura folklórica, ya que muchos conversos estaban experimentando una transformación en cómo entendían a la religión en la Edad de la Razón. Sin embargo, en lo que se convirtió en revelaciones canonizadas, José continuó enseñando que las piedras de vidente y otros objetos videntes, así como la habilidad de usarlos, eran dones importantes y sagrados de Dios .9

Instrumentos usados para traducir el Libro de Mormón

Las piedras de vidente también aparecen en los relatos históricos que describen a José Smith y la traducción del Libro de Mormón. La historia oficial de José, la cual se inicio en 1838, describe la visita de un ángel, quien se identifica como Moroni, y quien le hablo sobre unas planchas de oro enterradas en una colina cercano. José relata que mientras estaba conversando con el ángel, "se manifestó a mi mente la visión" tan claramente que "reconocí el lugar" cuando más tarde lo vio en persona (Historia de José Smith 1:42).

En la historia que José comenzó a redactar en 1838, Moroni le advierte que "Satanás procuraría tentarme (a causa de la situación indigente de la familia de mi padre) para obtener las planchas con el fin de hacerme rico". Esto el ángel le prohibió, recuerda José, diciendo que si tenía otro "objeto que" el de construir el reino de Dios, "no podría obtenerlas".(Historia de José Smith 1:46). En su anterior historia de 1832, José explico que "... debía tener la mira puesta únicamente en la gloria de Dios."11 Como resultado, se le requirió que regresara al cerro cada año por los siguientes cuatro años hasta que estuviera preparado para recibir las planchas (Historia de José Smith 1:53-54).

José relató que cuando finalmente obtuvo las planchas de Moroni en 1827, también recibió dos piedras para usarlos en la traducción. Él y sus conocidos más cercanos dejaron descripciones de estas piedras, diciendo que eran blancas o transparentes en apariencia, aseguradas en aros de plata o marcos como anteojos o gafas modernas, y sujetas a un pectoral.12 Como es descrito, este objeto vidente podría haber sido muy grande. La madre de José Smith dijo que él había sacado las piedras del pectoral para que fuera más conveniente usarlas.13

El texto del Libro de Mormón llama a estas piedras "interpretes" y explica que "fueron preparadas desde el principio, y se transmitieron de generación en generación con objeto de interpretar idiomas", habiendo sido "preservado y guardado" por la mano del Señor (Mosíah 28:14-15, 20).

El libro también relata cómo el Señor le dio "dos piedras" al hermano de Jared, con una promesa de que ayudarían a las futuras generaciones a recuperar sus palabras. "Escribe estas cosas y séllalas", instruyó el Señor,"y en mi propio y debido tiempo las mostraré a los hijos de los hombres" (Éter 3:24, 27).

Por el tiempo que José Smith termino de dictar su traducción del Libro de Mormón a sus escribas a mediados de 1829, el significado de vidente había sido clarificado más en el texto. El Libro de Mormón contiene una profecía atribuida a José de Egipto declarando que uno de sus descendientes— claramente José Smith — sería "un vidente escogido" que traería a otros descendientes "al conocimiento de los convenios que" Dios había hecho con sus ancestros (2 Nefi 3:6-7).

En otro relato del Libro de Mormón, Alma el Hijo da los intérpretes a su hijo Helamán. "Preserv[a] estos intérpretes", le aconseja Alma, refiriéndose a las dos piedras en arcos de plata. Pero Alma también cita una profecía que parece referirse a una piedra singular: "Y dijo el Señor: Prepararé para mi siervo Gazelem una piedra que brillará en las tinieblas hasta dar luz" (Alma 37:21, 23).

Notablemente, a pesar de que fueron dados en el contexto de "interpretes" (en plural), esta profecía habla de darle a un futuro sirviente "una piedra" (singular), "la cual brillará para traer luz en la oscuridad".14 Los primeros Santos de los Últimos Días creían que este sirviente profetizado era José Smith.15

De hecho, la evidencia histórica muestra que además de estas dos piedras de videntes conocidas como "interpretes", José Smith usó al menos una piedra vidente en la traduccion del Libro de Mormón, a menudo poniéndolas en un sombrero para tapar toda luz. Según los contemporáneos de José, él hizo esto para poder ver mejor las palabras en la piedra.16

Por 1833, José Smith y sus asociados habían comenzado a usar el término bíblico "Urim y Tumim" para referirse a cualquier piedra usada para recibir revelaciones divinas, incluyendo tanto a los intérpretes nefitas como a la piedra vidente.17 Esta terminología imprecisa ha complicado los intentos de reconstruir de manera exacta el método por el cual José Smith tradujo el Libro de Mormón. Además de usar los intérpretes, según Martin Harris, José también usó una de sus piedras videntes durante la traducción del Libro de Mormón porque era más conveniente. Otra fuente corrobora el cambio en los instrumentos de la traducción de José.18

Después que el Libro de Mormón fue publicado

Siguiendo la publicación del Libro de Mormón en marzo de 1830, José Smith y sus clérigos comenzaron a trabajar en lo que ahora se conoce como la Traducción de José Smith de la Biblia (TJS), una revisión profética de la versión del Rey Santiago.19 Según el relato de José, usar los interpretes nefitas para esta traducción no era una opción porque ya no los tenía.

José explica en su historia que "mediante la sabiduría de Dios [las planchas e intérpretes] permanecieron seguros en mis manos hasta que cumplí con ellos lo que se requirió de mí. Cuando el mensajero, de conformidad con el acuerdo, llegó por ellos, se los entregué; y él los tiene a su cargo hasta el día de hoy" (José Smith Historia 1:60).

Como el Presidente Brigham Young (1801-77)explicó: "José coloco de nuevo el Urim y Tumim junto con las planchas cuando hubo terminado la traducción".20

José tenía otras piedras videntes, pero en las palabras del Élder Orson Pratt (1811-81), un miembro del Quórum de los Doce Apóstoles y más tarde Historiador de la Iglesia, José también había madurado en su entendimiento espiritual para ese entonces. En una reunión el 28 de junio de 1874, asistida por el Presidente Brigham Young y muchas otras Autoridades Generales, el Élder Pratt le dijo a su audiencia que estuvo "presente muchas veces" cuando José Smith "estaba traduciendo el Nuevo Testamento". Al ver que no usaba ningún instrumento interpretativo durante el proceso de la traducción, se preguntó por qué José "no usaba el Urim y Tumim, como cuando tradujo el Libro de Mormón".

Mientras que el Élder Pratt vio al profeta traducir, "José, como si leyera sus pensamientos, levanto la vista y explicó que el Señor le había dado el Urim y Tumim cuando no tenía experiencia en El espíritu de inspiración. Pero ahora que él había avanzado tanto que entendía las operaciones del Espíritu y no necesitaba la ayuda de ese instrumento”.21

Brigham Young hablo a una audiencia de sus opiniones acerca de recibir una piedra vidente. "No creo que jamás he deseado tener una",22 reflexionó. La declaración de Brigham expresó su entendimiento que las piedras videntes no eran necesarias para ser un vidente.

El 25 de octubre de 1831, José Smith asistio a una conferencia en Orange, Ohio. Durante la conferencia, su hermano Hyrum dijo que "él pensó que era mejor si la información de la salida a luz del Libro de Mormón era relatada por el mismo José a los élderes presentes para que pudieran saber por ellos mismos". Según las minutas de la reunión, José "dijo que no era su intención decirles al mundo todos los detalles de la aparición del Libro de Mormón" y "que no era oportuno para él, relatarles estas cosas".23  Habiendo madurado en su papel como vidente y creyendo que las piedras videntes no eran esenciales para la revelación, tal vez él estaba preocupado que la gente pudiera enfocarse demasiado en la forma en que el libro salio a la luz y muy poco en el libro en sí.

El punto más importante que hizo José Smith sobre la traducción del Libro de Mormón era que lo hizo "por el don y el poder de Dios".24 El libro en sí, les enseñó a los líderes de la Iglesia, "era el libro más correcto de cualquier libro en la tierra, y la clave de nuestra religión", y al obedecer sus preceptos, los lectores podrían "acercarse más a Dios. . . que por medio de cualquier otro libro".25

 ¿Qué sucedió con la piedra vidente?

Piedra reconocida como la “piedra del vidente” que fue usada durante la traducción del Libro de Mormón. | LDS.org
Según la Historia de José Smith, él les regresó el Urim y Tumim, o los "intérpretes" nefitas al ángel. ¿Pero qué pasó con la otra piedra o piedras videntes que José usó para traducir el Libro de Mormón?

David Whitmer escribió que "después de que la traducción del Libro de Mormón fue terminada, al comienzo de la primavera de 1830, antes del 6 de abril, José le dio la piedra a Oliver Cowdery y me dijo a mi así como al resto, que ya no la necesitaba, y que no usaría más la piedra".26

Oliver, quien había estado fuera de la Iglesia por una década hasta que fue rebautizado en 1848, planeó ir al oeste para estar con los santos en Utah, pero murió en 1850 en Richmond, Missouri, antes de hacer el viaje.27 Phineas Young, quien había ayudado a traer a Oliver Cowdery de regreso a la Iglesia, obtuvo las piedras de vidente de la viuda de Oliver, quien era la hermana de David Whitmer, Elizabeth Ann Whitmer Cowdery. Phineas a su vez se las dio a su hermano Brigham Young.28

"Tengo la primera piedra vidente de José, la cual obtuve de Oliver Cowdery", reconoció el Presidente Young en 1853. También había otras. "José tenía 3 que Emma todavía tiene", él agregó, "2 pequeñas y 1 grande".22  Dos años más tarde, Brigham Young le dijo a un grupo de líderes de la Iglesia reunidos que "Oliver me envió la primera piedra vidente de José, Oliver siempre la mantuvo hasta que me la envió".30

Después que Brigham Young murió, una de sus viudas, Zina D. H. Young, quien más tarde se convirtió en la tercera presidenta general de la Sociedad de Socorro, obtuvo una piedra de color chocolate que concordaba con las descripciones de la piedra que José usó para traducir el Libro de Mormón, y se la donó a la Iglesia.31 Desde ese tiempo, posteriores líderes de la Iglesia han admitido que la Iglesia está en posesión de la piedra vidente.32

Ilustrando el proceso de traducción

A lo largo de los años, los artistas han tratado de representar la traducción del Libro de Mormón, mostrando a los participantes en varios lugares y poses con diferentes objetos materiales. Cada interpretación artística está basada en sus propias ideas, investigaciones, e imaginación del artista, a veces con ayuda y dirección de otros. Aquí hay algunas escenas producidas a través de los años,

Por el Don y El Poder de Dios, por Simon Dewey, cortesia de Altus Fine Arts

Interpretación de José Smith del artista estudiando las planchas. José recalcó que el “copio un número considerable” de los caractéres de las planchas. Después tradujo esos jeroglíficos “por medio del Urim y Tumim,” Martin Harris tomó los jeroglíficos a Charles Anthon y otros eruditos para confirmar la traducción (José Smith-Historia 1: 62-64).

José Smith traduciendo el Libro de Mormón, por Del Parson
Representación artística de José Smith y Oliver Cowdery trabajando en la traducción del Libro de Mormón. A diferencia de lo que se muestra aquí, Oliver Cowdery declaró que no vio las placas hasta después que la traducción terminó. Testigos del proceso informaron que durante la traducción, las planchas fueron protegidas de la vista, y eran cubiertas con una tela de lino.

Iustración de Robert T. Barrett.
Interpretación artística de José Smith traduciendo mientras llevaba el pectoral con los intérpretes a los que se refirieron más adelante como el Urim y Tumim.

Traducción de las planchass, por Earl Jones, Courtesia de Church History Museum
Representación artística de José Smith y un escriba traduciendo con una manta entre ellos. Aunque ninguna manta se menciona en la mayoría de las descripciones del proceso de traducción, una si fue al parecer utilizada en un comienzo para proteger al escriba de ver las planchas, las gafas, y coraza. Durante la última parte del esfuerzo de traducción, una manta pudo haber sido utilizada para proteger al traductor y escriba de otros individuos curiosos de observar la traducción.

Fuente Oficial: LDS.org

Artículo Relacionados : José Smith y las Piedras Videntes,

[Nota del Traductor: Algunos por desconocimiento señalan que la serpiente de bronce no fue un objeto. Los israelitas conservaron la serpiente de bronce, y con el tiempo lo utilizaron como objeto en su adoración y le ofrecían humo de sacrificio. De ahí que el rey judaíta Ezequías (745-717 a. E.C.) hiciera reducir a pedazos la serpiente de bronce —que tenía más de setecientos años— como parte de sus reformas religiosas. Leemos en 2 Reyes 18:4 dice: "... e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llamó Nehustán." La forma literal: “Nehustán”, en la gran mayoría de las versiones castellanas esta palabra se ha dejado sin traducir. No obstante, en el léxico de Koehler y Baumgartner, los significados que se apuntan para el término hebreo nejusch·tán son “serpiente de bronce” e “ídolo-serpiente de bronce”. (Hebräisches und Aramäisches Lexikon zum Alten Testament, Leiden, 1983, pág. 653.)

Por mucho tiempo tambien se pensó que el origen del símbolo de la Medicina estaba en la Mitología griega como atributo del dios Hermes o Mercurio, pero más recientemente se ha conocido que los arqueólogos han encontrado símbolos semejantes en civilizaciones más antiguas como la asiria (de piedra tallada 30 000 años a.C y de piedra pulida 6 500 años a.C) y la caldea (3 000 años a.C.) así como en otras épocas, en la civilización egipcia y la fenicia. Lo más probable es que lo que sucedió con la serpiente de bronce que hizo Moisés se haya extendido en múltiples culturas que la han toman como un símbolo de curación, un símbolo de la Medicina que hasta el día de hoy perdura. Aunque aun sigue el debate entre académicos]

Notas:

  1. See Doctrine and Covenants 115.
  2. Preface to Book of Mormon, ca. Aug. 1829, in Documents, Volume 1: July 1828–June 1831, vol. 1 of the Documents series of The Joseph Smith Papers (2013), 93. See also “The Testimony of Three Witnesses,” Book of Mormon.
  3. See Exodus 4:1‒5, 17, 20‒21; 7:8‒21; 8:16‒19; 9:22‒26; 10:12‒15; 14:15‒18; 17:1‒13; Numbers 17:1‒10; 20:7‒11; Hebrews 9:4.
  4. See Numbers 21:7‒9; John 3:14‒15.
  5. See Exodus 28:12; 35:9, 27; 1 Samuel 23:9‒12; 30:7‒8.
  6. See Exodus 28:30; Leviticus 8:8; Numbers 27:21; Deuteronomy 33:8; 1 Samuel 28:6; Ezra 2:63; Nehemiah 7:65.
  7. For more information on this 19th-century religious culture, see Journals, Volume 1: 1832–1839, vol. 1 of the Journals series of The Joseph Smith Papers (2008), xix; and Revelations and Translations, Volume 3: Printer’s Manuscript of the Book of Mormon, vol. 3 of the Revelations and Translations series of The Joseph Smith Papers (2015), xv–xvi; Dallin H. Oaks, “Recent Events Involving Church History and Forged Documents,” Ensign, Oct. 1987, 68–69.
  8. See statement of Joseph Smith Sr., as quoted in Francis W. Kirkham, A New Witness for Christ in America: The Book of Mormon, vol. 2 (1959), 366; see also Lucy Mack Smith, “Lucy Mack Smith, History, 1844–1845,” book 3, page 10, josephsmithpapers.org/paperSummarylucy-mack-smith-history-1844-1845. Martin Harris recalled testing Joseph’s ability by having him find a pin in a haystack (see “Mormonism—No. II,” Tiffany’s Monthly, July 1859, 164).
  9. See, for instance, Joseph Smith—History in the Pearl of Great Price.
  10. See Doctrine and Covenants 130:10‒11. See also the earliest wording of what is now Doctrine and Covenants 8, directed to Oliver Cowdery as he desired to assist Joseph Smith in translating the Book of Mormon (Revelation, Apr. 1829–B, in Documents, Volume 1: July 1828–June 1831, 44–47).
  11. Joseph Smith, “History, ca. Summer 1832,” in Histories, Volume 1: 1832–1844, vol. 1 of the Histories series of The Joseph Smith Papers (2012), 14.
  12. See Joseph Smith—History 1:35; Joseph Smith, “Church History,” in Histories, Volume 1: 1832–1844, 495; Martin Harris, in “Mormonism—No. II,” 165–66; “Lucy Mack Smith, History, 1844–1845,” book 5, pages 7–8, josephsmithpapers.org.
  13. See, for instance, “Lucy Mack Smith, History, 1844–1845,” book 5, josephsmithpapers.org.
  14. Understandably, this distinction has puzzled commentators. See, for instance, Bruce R. McConkie, Mormon Doctrine, 2nd ed. (1966), 307–8; Joseph Fielding McConkie and Robert L. Millet, Doctrinal Commentary on the Book of Mormon, 4 vols. (1987–92), 3:278; and Matthew B. Brown, All Things Restored: Confirming the Authenticity of LDS Beliefs (2000), 62.
  15. See William W. Phelps, Funeral Sermon of Joseph Smith and Hyrum Smith, Church History Library, Salt Lake City; Orson Pratt, “Explanation of Substituted Names in the Covenants,” The Seer, Mar. 1854, 229; William W. Phelps, letter to Brigham Young, Apr. 10, 1854, in Brigham Young, Office Files, 1832–1878, Church History Library, Salt Lake City; and Revelations and Translations, Volume 2: Published Revelations, vol. 2 of the Revelations and Translations series of The Joseph Smith Papers (2011), 708–9.
  16. For more information on the translation, see “Book of Mormon Translation,” available at lds.org/topics/book-of-mormon-translation. See also Russell M. Nelson, “A Treasured Testament,” Ensign, July 1993, 61–65; Neal A. Maxwell, “By the Gift and Power of God,” Ensign, Jan. 1997, 36–41.
  17. Wilford Woodruff, for instance, called a seer stone he saw in Nauvoo a Urim and Thummim (Wilford Woodruff journal, Dec. 27, 1841, Church History Library). See also Revelations and Translations, Volume 3: Printer’s Manuscript of the Book of Mormon, xix.
  18. See Revelations and Translations, Volume 3: Printer’s Manuscript of the Book of Mormon, xviii–xix.
  19. For a brief summary of the beginnings of this effort, see Documents, Volume 1: July 1828–June 1831, 150–52.
  20. Minutes, Apr. 17, 1853, Church History Library.
  21. “Two Days’ Meeting at Brigham City, June 27 and 28, 1874,” Millennial Star, Aug. 11, 1874, 498–99.
  22. Minutes, Sept. 30, 1855, Church History Library.
  23. Minutes, Oct. 25–26, 1831, in Documents, Volume 2: July 1831–January 1833, vol. 2 of the Documents series of The Joseph Smith Papers (2013), 84.
  24. Preface to Book of Mormon, ca. Aug. 1829, in Documents, Volume 1: July 1828–June 1831, 93. See also the “Testimony of Three Witnesses,” Book of Mormon.
  25. Joseph Smith, in Wilford Woodruff journal, Nov. 28, 1841, Church History Library; or introduction to the Book of Mormon.
  26. David Whitmer, An Address to All Believers in Christ (1887), 32.
  27. For more information about Oliver Cowdery’s return to the Church before his death, see Scott F. Faulring, “The Return of Oliver Cowdery,” in John W. Welch and Larry E. Morris, eds., Oliver Cowdery: Scribe, Elder, Witness (2006), 321–62.
  28. See Minutes, Sept. 30, 1855, Church History Library, Salt Lake City; “David Whitmer,” The Historical Record, Oct. 1888, 623; Maria L. Cowdery Johnson to David Whitmer, Jan. 24 1887, Community of Christ Library-Archives, Independence, Missouri; and Franklin D. Richards, Journal, Mar. 9, 1882, Church History Library.
  29. Minutes, Apr. 17, 1853, Church History Library.
  30. Minutes, Sept. 30, 1855, Church History Library.
  31. See Zina Young to Franklin D. Richards, July 31, 1896, in Journal History of The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints, July 31, 1896, 4, Church History Library.
  32. See B. H. Roberts, A Comprehensive History of the Church, 6:230–31; Joseph Fielding Smith, Doctrines of Salvation, comp. Bruce R. McConkie, 3 vols. (1954–56), 3:225; Bruce R. McConkie, Mormon Doctrine, 2nd ed. (1966), 818–19.

Enciclopedia del Mormonismo: Vocación y Elección

Autor: Doxey, Roy W.
Traducción Libre: DPCS

Una exhortación para hacer nuestra "vocación y elección segura" se encuentra en los escritos de Pedro (2 Pedro 1: 3-10 ), y se relaciona con la "palabra profética más segura" ( 2 Pedro 1: 16-19. ). “La palabra profética más segura significa que un hombre sepa, por revelación y el espíritu de profecía, que esta sellado para vida eterna, mediante el poder del Santo Sacerdocio.” (D. y C. 131:5)

Pedro dijo que la adquisición y el ejercicio de la fe, la virtud, el conocimiento, la templanza, paciencia, piedad, bondad fraternal y caridad son necesarias para hacer firme nuestra "vocación y elección " y obtener la plenitud de las bendiciones de Dios (2 Ped. 1: 5-7; cf. PJS, p 305).

Además de adquirir estas cualidades de carácter, quienes tendrían su vocación y elección hecho segura deben recibir las ordenanzas del Evangelio, incluyendo las ordenanzas del templo (D. y C. 131: 2-3 ; 132: 19-20).

Tener hechos seguro nuestra vocación y elección no se alcanza fácilmente. Hablando de esto, el profeta José Smith enseñó: "Cuando el Señor ha probado en todas las cosas [a una persona], y haya visto que aquel hombre está resuelto a servirlo, pase lo que pase, ese hombre verá que su vocación y elección han sido confirmadas"(EPJS, p. 150). El profeta indica que este fue el caso de los antiguos profetas como Isaías, Ezequiel, Juan, Pablo y otros ( EPJS , p. 151).

Bibliografía

Doxey, Roy W., comp. The Latter-day Prophets and the Doctrine and Covenants, Vol. 4, pp. 406-409. Salt Lake City, 1965.
McConkie, Bruce R. Doctrinal New Testament Commentary, Vol. 3, pp. 323-53. Salt Lake City, 1973.


La Segunda Unción: Preguntas y Respuestas

¿Qué es la "segunda unción"?

Por fairmormon.org

La segunda unción es una ordenanza realizada en el templo. No se considera como una ordenanza esencial que se deba recibir en esta vida para alcanzar la exaltación. En el temprano período de Utah, esta ordenanza se realizó más extensamente de lo que se realiza actualmente

Aquellos que reciben la segunda unción y guardan sus convenios del templo nunca hablan de los detalles en cualquier foro público. Relatos escritos que pretenden describir la segunda unción deben ser considerados con extrema cautela y escepticismo. Académicos SUD [Fairmormon] consideran que ningún fiel Santo de los Últimos Días querría aprender sobre un tema tan sagrado a partir de fuentes no oficiales. Además, ningún Santo de los Últimos Días buscaría sabiamente esa información antes de tiempo. Información prudente, confiable y adecuado se puede encontrar en las publicaciones de la Iglesia sobre los temas de "vocación y elección", "plenitud del sacerdocio", y "sellado por el Espíritu Santo de la promesa." Para un excelente ejemplo, véase el artículo de New Era de Junio de 1978 por Bruce R. McConkie, una publicación aprobada, titulado "Matrimonio Celestial":

El Terafín y el Urim y Tumim

Por Matthew Roper
Traducción Libre: DPCS 
(Administrador del blog)

Los eruditos bíblicos durante mucho tiempo se han desconcertado sobre la naturaleza y la función de los objetos a los que se refiere en el registro bíblico como "terafín". Un estudio reciente de las prácticas de adivinación en el antiguo Cercano Oriente señala que el término "es de derivación discutida y de significado incierto", y que en el texto bíblico "no designa consistentemente el mismo tipo de objeto." Sin embargo, la evidencia en Oseas 3: 4 (del siglo VIII aC) sugiere que en la religión israelita preexílica, los terafines pueden una vez haber sido considerados "un método legítimo" de la adivinación hasta que fueron quitados de Israel durante un período de disciplina.1

En un estudio reciente, Cornelius Van Dam sostiene que en el antiguo Israel los terafines eran un sustituto para el Urim y Tumim y pueden haber funcionado de una manera similar. Él sugiere que terafín  (plural de terep ) deriva de la raíz rpp, que corresponde a la raíz árabe raffa ("temblor"), pero también puede significar "brillo, resplandor."2 Si es así, tanto los terafines, como el Urim y Tumim "pueden haber sido hechos de una piedra preciosa con cualidades que reflejan la luz."3 Van Dam piensa que el terafín tenía una función como medio de revelación a principios de Israel y puede que más tarde hayan sido sustituidos por el Urim y Tumim, o "la luz perfecta."4

Del mismo modo, los profetas del Libro de Mormón profetas asocian los intérpretes nefitas (dos piedras consagradas a Dios para propósitos de revelación) o su función, con el concepto de la luz. Por ejemplo, leemos acerca de que tendra "Gazelem una piedra que brillará en las tinieblas hasta dar luz" y "sacará de la tinieblas a la luz" todas las abominaciones secretas de los pueblos que poseían la tierra (Alma 37:23, 25). Moroni utiliza un lenguaje similar al describir cómo el registro nefita traería luz en los últimos días (Mormón 8: 15-16).

Otros eruditos bíblicos sugieren que terafín  es la forma en metátesis de un antiguo término, petarim , del verbo ptr, "interpretar."5 Esto significaría que los terafines fueron llamados originalmente "intérpretes". Bajo esta teoría, aunque el uso de terafines puede haber sido un método legítimo de la adivinación en los periodos tempranos de Israel, escritores bíblicos posteriores dieron a estos instrumentos oraculares un nombre con una connotación más negativa, terafín. 

Además de sus similitudes con el arameo psr y el árabe fassara, ambos puede significar "interpretar", ptr parece estar relacionado con el verbo egipcio ptr, "ver".6 Ambos significados son consistentes con la explicación de Ammon en Mosíah 8:13 acerca de los instrumentos sagrados que utilizaba el rey Mosíah para traducir registros antiguos.

En contraste con los comentaristas bíblicos del día, que ven en terafín sólo imágenes idólatras,7 los primeros escritores mormones como WW Phelps sugirieron que a veces terafín puede haber cumplido un papel positivo y fueron similares en forma y en función que el Urim y Tumim que poseía el sumo sacerdote de Israel . A la luz de los estudios más recientes de estos objetos, la conexión sugerida de Phelps entre los terafines del Antiguo Testamento y los intérpretes del Libro de Mormón utilizados por el profeta José Smith en la traducción del Libro de Mormón parece totalmente plausible. 8

Artículo Relacionado: José Smith y las Piedras Videntes

Notas:

1. Ann Jeffers, Magic and Divination in Ancient Palestine and Syria (1996), 222–27.

2. Cornelis Van Dam, The Urim and Thummim: A Study of an Old Testa-ment Means of Revelation (1997), 228–29.

3. Ibid., 229. See John A. Tvedtnes, “Glowing Stones in Ancient and Medieval Lore,” appendix 2 in The Book of Mormon and Other Hidden Books (2000), 195–225.

4. Van Dam, Urim and Thummin, 229.

5. C. J. Labuschagne, “Teraphim: A New Proposal for Its Etymology,” Vetus Testamentum 16 (Jan. 1966): 115–17.

6. Adolf Erman and Hermann Grapow, Wörterbuch der aegyptischen Sprache (1935–53), 1:564.

7. Thomas C. Upham, Jahn’s Biblical Archaeology (1823), 528–29.

8. W. W. Phelps, “Hosea Chapter III," Evening and Morning Star 1/2 (July 1832): 6; “Despise Not Prophesyings,” Times and Seasons 2/7 (1 Feb. 1841): 298. See Tvedtnes, "Glowing Stones,” 209–10.