¿La creación por la evolución?


Traducción Libre Luis E Juárez Hurtado

Las opiniones expresadas en este artículo son las opiniones del autor y no representan necesariamente la posición del Instituto Maxwell, la Universidad Brigham Young, o la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (o de cumorah o del traductor)

Por Frank B. Salisbury

Revision por Trent D. Stephens, D. Jeffrey Meldrum, con Forrest B. Peterson. Evolución y Mormonismo: Una búsqueda de la comprensión. Salt Lake City: Signature Books, 2001. xxii + 238 pp., with index. xxii + 238 pp., con el índice. $19.95. $ 19,95.

Este es un libro escrito por dos biólogos evolutivos SUD que están muy comprometidos tanto con su fe como por el estudio de la biología. Con la ayuda de un productor y escritor de cine, presentan fuertes argumentos de que la evolución fue un mecanismo de la creación, incluidos los seres humanos, así como todos los demás seres vivos. Antes de embarcame en la lectura del libro entero, primero revise qué referencias ellos habian hecho a mis propios escritos; En una de las referencia, los autores parecen haberse perdido por completo del punto que yo estaba tratando de hacer. Debido a esto comencé a examinar el libro con un poco de escepticismo, buscando por más errores. Pero al ir sumergiéndome en el volumen, mi actitud hacia él se convirtió cada vez en más positiva. Esto no quiere decir que estoy de acuerdo con todo lo que dicen, pero el libro presenta un fuerte caso de la evolucion en la creación y tal vez, sobre todo, ofrece mucho alimento para el pensamiento religioso. Hasta donde yo sé, algunas ideas son realmente únicas de estos autores.

Stephens y Meldrum están bien calificados para hablar de la evolución a la luz del Evangelio restaurado. Ambos son profesores de la Universidad Estatal de Idaho en Pocatello, y ambos se dedican a la investigación y dar clases directamente relacionados con la evolución. Stephens era un obispo en el momento en que el libro fue publicado y Meldrum era maestro en el sacerdocio. Peterson, que también es un activo miembro SUD, provee una perspectiva no especializada. La lista de reconocimientos es impresionante. Los autores han discutido el tema de su libro con decenas de otros, como el profesor Duane Jeffery de la Universidad Brigham Young, quien escribió el prólogo.

Los autores discuten las tres declaraciones oficiales de la Primera Presidencia sobre el origen del hombre y estos se reproducen en un apéndice (pp. 209-18). Estas declaraciones no necesariamente rechazan categóricamente una función de la evolución en la creación. Otros autores SUD son también citados y mientras algunos apoyan la evolución, otros se oponen a tal punto de vista.

Stephens y Meldrum revisan la historia de la idea de que el hombre no es un animal, una idea que es sostenida por algunos miembros de la iglesia y a continuación se presentan bastantes pruebas detalladas anatómicas, fisiológicas y psicológicas de que los humanos tienen todas las características de otros animales y son fáciles de clasificar como primates. Habiendo creído siempre que los seres humanos son anatómica y fisiológicamente parte del reino animal, estoy cansado de este debate. ¿Todos los animales tienen la mismas capacidades psicológicas (mentales) de los seres humanos, sólo que en menor grado, como Stephens y Meldrum argumentan? Bueno, sí, algunos animales utilizan herramientas, muestran un lenguaje rudimentario (por ejemplo, se les puede enseñar el lenguaje de signos), y aún tienen cierto grado de auto-conciencia y de compasión, pero ¿qué otro animal podría escribir un libro como éste? Otros animales pueden tener la inteligencia creativa (es decir, puede resolver los problemas), pero la diferencia entre eso y la inteligencia humana parece enorme. Stephens y Meldrum notan que los seres humanos son verdaderamente únicos en un sentido, porque “el hombre, como espíritu, fue engendrado y nacido de padres celestiales” (p. 125, citando la declaración de 1909 la Primera Presidencia).

Otro tema al que los autores regresan repetidamente es la idea de que no existía la muerte de cualquier ser vivo antes de la caída de Adán y Eva. Esta vieja doctrina sectaria todavía necesita mucha atención. La idea se remonta al período anterior a la restauración del evangelio, Stephens y Meldrum sugieren el Paraíso perdido de John Milton, como el posible origen de esta doctrina (pp. 183-84). Sin embargo, ha sido predicado por algunas prominentes Autoridades Generales SUD, incluyendo a Orson Pratt, Joseph Fielding Smith (aunque no cuando era presidente) y Bruce R. Mcconkie. Con estos respaldos tras estas ideas, no resulta sorprendente de que a veces se ha enseñado en los seminarios e institutos, así como en algunas clases de Doctrina del Evangelio.

Stephens y Meldrum puntualizan que nada en las Escrituras nos dice que Adán y Eva y mucho menos todos los demás seres vivos, fueran creados en un estado inmortal. Más bien, después de la caída, el árbol de la vida estaba protegido para que Adán y Eva no participaran de su fruto y vivieran para siempre, es decir, que llegasen a ser inmortales (Génesis 3:22-24; Moisés 4:28-31). Si ellos hubiesen participado del fruto del árbol de la vida mientras estaban en el jardín, de alguna manera que no entendemos, el fruto hubiera hecho que sus cuerpos fueran capaces de vivir para siempre. No podemos entender cómo una fruta puede producir la “eterna juventud” en dos personas especiales, pero al menos podemos imaginarlo. Pero es imposible para un biólogo o paleontólogo de imaginar cómo todos los organismos podrían evitar la muerte hasta después de la caída. Como Adán y Eva comieron del fruto de todo árbol del jardín, las células de la fruta tuvieron que morir. Y la idea de que no exista la muerte también significa que no hay reproducción, pero los frutos son el resultado reproductivo de las semillas. Y en la historia de la creación, el Señor manda a todos los seres vivos a dar vida en su propia especie, claramente un comando de reproduccion (por ejemplo, Moisés 2:11-12, 20-22, 24-25, 28-30).

Los fósiles en las rocas sedimentarias de la tierra son los restos de organismos que vivieron y murieron en la tierra. Si no hubiese habido muerte de cualquier organismo solo hasta después de la caída, todos esos fósiles debian haber sido producidos en el diluvio de Noé y eso es lo que algunas personas durante la Edad Media creian. Esta idea se encuentra ahora entre los creacionistas que creen en una corta edad de la tierra. Esto significaría que todos los organismos, por ejemplo, los dinosaurios y los humanos, vivían en la tierra al mismo tiempo. El orden de los estratos de la corteza de la tierra simplemente no se ajusta a esta idea. Por ejemplo, no hay rastros de seres humanos que sean encontrados en el mismo estrato que los huesos de dinosaurios. Asimismo veo grandes cantidades de restos de organismos vivos que dan testimonio de una tierra antigua: carbón, calizas, dolomítas y diatomeas representan tales restos. Las diatomeas de tierra, por ejemplo, constan de los depósitos microscópicos de diatomeas que cayeron a tierra de una célula a la vez, en un proceso que requiere de millones de años para producir los espesores de capas conocidas (500 metros en algunos lugares).

Pero ¿qué pasa con esa declaración en 2 Nefi 2:22 que dice que si Adán no hubiera caído, “todas las cosas que fueron creadas habrían permanecido en el mismo estado en que se hallaban después de ser creadas; y habrían permanecido para siempre, sin tener fin.”?. Este es el pasaje clave citado por los defensores de la doctrina de que no habia muerte antes de la caída. Es la única escritura que parece apoyar esta doctrina (no hay una escritura similar ni en Génesis, Moisés o Abraham ), pero la base de esta interpretacion depende solo de la propia interpretación de la palabra “Estado”. Fue este un estado de inmortalidad, como algunos han enseñado? ¿O era una especie de estado ecológico, tal vez sin el desarrollo de las civilizaciones humanas? El asumir que ese estado es el estado de inmortalidad va en contra de todas las cosas mencionadas arriba, así como contra otras ideas, como Stephens y Meldrum puntualizan.

Estaba muy emocionado por la idea de Stephens y Meldrum que Adán y Eva no fueron colocados en la tierra como seres inmortales, sino que serian inmortales de comer del árbol de la vida (cf. pp. 181-83). Por lo que yo sé, esta idea es única de estos autores. El punto de vista de Stephens y Meldrum de la caída y sus consecuencias proporciona conocimientos muy útiles para mí.

Una fuerte impresión obtenida de la lectura del libro es que Stephens y Meldrum están convencidos de que la creación involucra la evolución. Su resumen de los principios de la evolución por selección natural de mutaciones al azar es excelente y convincente. Responden a muchas objeciones de la teoría de la evolución como la de que no hay formas de transición en el registro fósil (muchos de los “eslabones perdidos” son ahora conocidos). Yo veo algunos problemas al nivel de genes y enzimas (son las mutaciones realmente suficientes para lograr la variabilidad necesaria?), pero parece ser que la evolución ha tenido lugar durante eones (miles y miles de años) en la superficie de la tierra.

Una pregunta es referida a la medida en la que Dios intervino en sus creaciones. Para Stephens y Meldrum, el grado de intervención debe haber sido muy limitado. Si la selección natural es capaz de manejar la creación casi por sí misma, como ellos entienden el tema, entonces como pudo ser el hombre creado a imagen y semejanza de Dios?. Stephens y Meldrum presentan datos preliminares (extraídos de algunas de las investigaciones de Stephens) que sugieren que hay “limitaciones” durante el desarrollo, es decir, la evolución no puede ser tan al azar como muchos evolucionistas han afirmado, sino más bien ha tomado una dirección que llevaba hacia el hombre. No me convence este argumento, aunque yo estoy tomando una actitud de esperar y ver.

Stephens y Meldrum parecen estar diciendo que Dios termino ciertas cosas y luego las dejo seguir sin su intervención hasta que los humanos fueron el resultado, momento en que el espíritu de Adán podía ser introducido en su cuerpo. Llevada a este final, ésta es la doctrina del deísmo, que dice que Dios empezó las cosas, después dejo que el universo siguiera su curso y ahora funciona como un reloj y se extenderá por el resto de la eternidad. Esta filosofía de un universo como mecanismo de relojería (es decir, un universo puramente mecanicista) se hizo popular después de que Newton y otros, formularon las leyes básicas de la física. Varios de nuestros padres fundadores (de EEUU) lo enseñaron y Charles Darwin terminó “El origen de las especies” con un párrafo sobre la base de este enfoque. (El párrafo incluye: “La vida… habiendo sido originalmente creada por el Creador en unas cuantas formas de vida o en una sola… [De cual] se originaron formas interminables… las cuales han sido y estan siendo evolucionadas.”). La física moderna, en particular la mecánica cuántica, rechaza un universo mecanicista y Stephens y Meldrum por supuesto que estan de acuerdo en que Dios puede y ha intervenido en la creación de la manera que compla sus propositos.

Un breve capítulo final resume la doctrina SUD de la progresión eterna como un tipo de evolución. Puede ser una bonita analogía, pero puede ser al entendido por alguien que piense que algún particular antepasado cercano del mono se transformo en el ser humano. Esto no es lo que la teoría de la evolución dice – que un individuo solo puede diferir ligeramente de sus padres si esta diferencia le da una oportunidad algo mejor de sobrevivir y reproducirse que sus padres. Y asi como estos pequeños cambios se acumulen durante miles de generaciones, las nuevas especies podrian poco a poco llegar a diferenciarse. (Siempre, cualquier par de padres sólo produciran descendientes de su propia “especie”.) Pero la “evolución eterna”, como Stephens y Meldrum la llaman, es el cambio en individuos originalmente desde inteligencias, a hijos espirituales de Dios, a seres mortales, de vuelta a espíritus, y finalmente, a seres resucitados. Esta no es la evolución basada en mutaciones y selección natural.

El libro es remarcablemente libre de errores, pero me di cuenta de algunos. Por ejemplo, Darwin no esta presente en el documento de Wallace en 1858 (p. 96). Darwin acababa de enterrar a un niño y no asistió a la reunión en la Linnean Society. También me sorprendió que no hay ninguna mención del diseño inteligente que proponen los creacionistas, sólo la geologia del diluvio y los creacionistas creyentes en la teoria de la tierra joven (tierra de corta edad). El creacionismo de diseño inteligente comenzó a mediados de la década de 1990, pero no fue muy conocido hasta más recientemente, lo que podría ser la razón por Stephens y Meldrum no hablan de ello.

Acerca de los autores malinterpretando mi escrito, lo que he mencionado al principio de esta revisión: Yo estaba tratando de puntualizar que la similitud en las formas de vida no constituye una prueba de la ascendencia genética de una forma desde una a otra. Existe, como Stephens y Meldrum señalan, miles de fósiles de homínidos que podrían ser los ancestros de los humanos. Lo lógico es tratar de ordenarlos en “diagramas de árboles” que muestran cómo podrian haber evolucionados de unos a otrs (con muchas generaciones entre los dos por supuesto). Sin embargo, el hecho de que tengan similitudes y que los diagramas pueden aparecer como “lógicos” no demuestra que los diagramas representan realmente la descendencia a través del tiempo. En realidad, los diagramas de árboles han ido cambiando con los nuevos descubrimientos durante el último siglo y medio. Pero esa es otra historia. Es como decir que si la similitud es resultado de la línea sucesora, a continuación, “tendríamos que concluir que los Ford y Chevrolet están genéticamente relacionados y que un Ford 1976 desciende de un Ford 1975.”. “Un poco de reflexión”, señalan Stephens y Meldrum, “revela el error fundamental en esta analogía, que equipara incorrectamente coches, que no pueden pasarse los rasgos, con los organismos biológicos capaces de reproducción y transmisión de información genética de una generación a otra “(p. 143). Pero ese fue mi exactamente mi punto!. Yo supuse que resultaria obvio para cualquiera que los coches no se reproducen! Incluso señaló que “cada automóvil es el producto de un acto de creación especial” (es decir, en una fábrica). Sin embargo, los coches pueden, y a menudo es, parecerse entre sí, pero puesto que es evidente que no se reproducen, la semejanza no es suficiente para demostrar la ascendencia genética.

Los paleontólogos no tienen más remedio que tratar de organizar los fósiles de acuerdo a las similitudes en las formas, pero no se puede probar que los resultados de sus acuerdos representan realmente lo que pasó. Y eso realmente no importa. Lo importante es que estos arreglos pueden ser hechos logicamente, sea o no que estas organizaciones representen o no la historia. La mayoria de estos arboles genealogicos muestra los organismos más simples en los estratos más antiguos y los fósiles más complejos en los estratos mas jovenes. Eso es lo que predice la teoría evolutiva.

Esta pequeña historia merece una discusión porque ilustra lo que es quizá un problema menor en el libro de Stephens y Meldrum de que en forma completa están tan ocupados en la defensa de la teoría evolutiva que parece que nunca se les ocurrió que todavía puede haber problemas con la teoría. Tal vez esto es el resultado de los ataques del creacionismo sobre la evolución, especialmente durante la última década. Se ha puesto a los evolucionistas tanto a la defensiva, que tienden a ignorar cualquier cuestionamiento de la propuesta de los mecanismos evolutivos. Estoy de acuerdo con los autores de que la teoria de la evolución es tan fuerte que muchos aspectos ya están bien establecidos, pero sería miope implicar que todos los problemas de la teoria se han resuelto y sugerir a los jóvenes SUD que todas las respuestas estan y que esas respuestas son una creación evolutiva por un Dios deísta.

En general, Stephens y Meldrum han hecho un trabajo maravilloso de contar la historia de la evolución de una manera que puede hacer tener mucho sentido para los lectores SUD – incluso aportando conocimientos reflexivos de las Escrituras del Evangelio restaurado. Debido a los asombrosos progresos de la ciencia durante los últimos treinta años, si estuviera escribiendo mi libro de 1976 en este momento, sería mucho más cercano al libro escrito por Stephens y Meldrum y yo tomaría una visión mucho menos favorable de la vision de la literatura creacionista que la que tenia en ese entonces, pero aun asi creo que aun hay que señalar algunos problemas de esta idea.

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